Continuando con esta reflexión sobre la ciudadania, en la primera parte me cuestionaba si realmente en alguno momento de la historia, por lo menos contemporánea en algún país se ha ejercido la ciudadanía. Me cuestionaba porque de ser así, la ciudadanía como un participación conciente y racional debería haber llevado a los individuos a reformas estructuras del poder a través de las herramientas que el mismo sistema brinda, sin embargo los que aparentemente se han interesado en cambiar el rumbo, han utilizado los medios incorrectos y han hecho mas daño a la democracia que las reformas que verdaderamente consiguen. El mejor ejemplo de ello es la formación de guerrillas en un país como Colombia, que aunque en su origen tenían algunas ideas de generar una sociedad mas equitativa y cambiar el rumbo de un país que venia tomando las decisiones incorrectas, con el tiempo fueron mutando y se convirtieron en la principal amenazada para esa sociedad democrática por la que supuestamente luchan. Se podría pensar que en su origen los lideres de estos grupos estaban dispuestos a ejercer una ciudadanía responsable no solo porque se interesaron por cambiar el rumbo del país sino porque de manera conciente tomaron la decisiones de exponer sus ideas y aportar a el mejoramiento del sistema por el bienestar de las mayorías, el error radico en los medios y si bien en ese momento de alguna otra manera hubiera sido mas difícil obtener alguna relevancia creo que el uso de la fuerza y las armas en la democracia no es mas que una malformación del objetivo principal. El sistema como tal se basa en el uso de las decisiones de las mayorías y no se necesita armas cuando el pueblo como un solo elemento se levanta a reclamar sus derechos.
Ahora bien, en una sociedad como la colombiana y en general en todo Sudamérica los individuos aun están muy lejos de ejercer la ciudadanía no solo porque como lo plantea el texto, nadie esta enseñando a ser ciudadano sino porque tampoco se ha establecido el papel de la academia en esa formación. Lo preocupante de este asunto es que aun estando cociente de ello los gobiernos no se han esmerado por generar esos espacios de creación de sociedad y de ciudadanía y por el contrario la mayoría de iniciativas vienen del sector privado donde luego el gobierno proporcionalmente con el grado de influencia decide entrar a participar o no. Es como si al gobierno en su conjunto o por lo menos a las personas que sustentan el poder no le interesara que la gente tomara un papel frente a las decisiones del estado. La razón mas viable para ello es porque sencillamente no están haciendo las cosas bien y si la gente se percatara pero no fuera ni uno ni dos sino la mayoría, el sistema colapsaría y se entraría en una reforma estructural que acabaría con el status quo y eliminaría del poder a aquellos que han llegado por todo menos por las decisiones de ciudadanos cocientes de su papel en la democracia participativa.
Sin embargo un hecho de tal magnitud es sumamente difícil siquiera de imaginar porque en las democracias actuales es mucho más fácil dejar que otros decidan y eso es lo que aplica para la mayoría de los individuos que deciden ver desde la barrera como se forjan los destinos del país. Se da de esta manera porque hay un pensamiento que sencillamente que es mas fácil, la sociedad como tal genero un modelo donde los que no participan de la democracia, aunque no pueden juzgar los resultados de la elección de los otros tampoco son juzgados porque nunca eligieron. Punto donde radica el más grande error de la actualidad, la sociedad se debería encargar de juzgar a aquellos que no se interesan por la construcción de sociedad porque en parte gracias a su desinterés es que no se toman las decisiones correctas.
Teniendo en cuenta estas ideas, aparentemente se podría pensar que yo como escritor tengo argumentos suficientes para juzgar a otros individuos de la sociedad que no hacen lo que en mi parecer es lo adecuado para la democracia, sin embargo es irónico porque todas estas ideas son el reflejo de todo lo que yo nunca he hecho como ciudadano y si bien es cierto que quería tener una posición critica hacia el sistema como tal, es responsable reconocer que como ciudadano no he hecho nada y por ende nunca he ejercido una ciudadanía de verdad, conciente y concreta. Nunca la he ejercido porque como la mayoría de la población creo que la democracia es algo que esta mas allá de mis alcances que es tan grande y omnipotente que no hay forma de que mi sola participación marque diferencia. Aunque me preocupo por el destino del país y salí a votar con convicción de elegir a los representantes adecuados, ese hecho es solo una fachada que no significa nada y aunque si bien es un primer paso, el interés real como ciudadano no se remota a depositar in papel en las urnas.
Para ser un verdadero ciudadano debería empezar por ejercer mecanismo de participación desde mi lugar de estudio, desde mi lugar de trabajo, respetando como lo dice el texto las ideas de los demás, pero siendo critico y analítico, lo que debería generar el enriquecimiento no solo de mis ideas sino de las ideas de las personas que están a mi alrededor. La verdadera ciudadanía se construye del interés real de los individuos de hacer parte de la formación de democracia. El interés real se expresa de un seguimiento de los representantes que ha siendo elegidos, de sus decisiones, de conocimiento y del uso de los mecanismos constitucionales para mostrar tanto acuerdo como desacuerdo. Elemento sumamente importante porque parte del echo de no tener una participación correcta es que nunca me he esmerado por aprender como funciona en realidad el sistema, cuales son las herramientas que brinda y como debo utilizarlas.
Si bien es cierto que la academia debería jugar un papel fundamental en este aspecto el verdadero ciudadano tendría que ir a la fuente de la información pues es finalmente a el a que compete el hecho y la academia debería ser mas un espacio de complemento donde valido o aprendo nuevas ideas. La academia desde mi perspectiva debería ser una guía y un lugar de consulta pero no es su obligación generar ciudadanos, su obligación es mostrar cual es el camino pero no poner a los individuos en el y mucho menos caminarlo por ellos. Seria un error porque se convertiría como la formación cristiana que dan en algunos colegios donde las personas no son libres de elegir su verdadero interés y tampoco tiene el acceso a otra información.
Finalmente para mí la ciudadanía es aun una utopía porque los individuos de las sociedades democráticas aun no tenemos claro cual es nuestro papel y cual es la verdadera relevancia de nuestras ideas, decisiones y opiniones. La academia y el gobierno pueden trabajar en la búsqueda de un cambio que genere interés en las personas y que les de las herramientas necesarias para obtener resultados concretos en la generación y la evolución del sistema político como tal, la pregunta es si el gobierno realmente esta interesado en ello y si lo esta porque no lo esta haciendo ni lo había hecho antes.

















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